domingo, 18 de marzo de 2012

22- P R I M A V E R A

El 21 de marzo es el equinoccio vernal, el primer día de la Primavera en el hemisferio norte de nuestro planeta. Después de la larga muerte aparente del invierno, el sol va calentando gradualmente la tierra y el aire y renacen las hierbas, retoñan los árboles, regresan los pájaros, proliferan los insectos, se reproducen los animales, se reaniman los corazones- en una palabra, un nuevo ciclo de vida se inaugura en la Tierra.

El 21 de marzo los más de seis millones de Bahá’is de los cinco continentes celebran su AÑO NUEVO; Y la fecha es muy lógica para la más joven de una sucesión de grandes religiones mundiales reveladas: la Fe Bahá’i.

La Fe Bahá'í es una religión mundial independiente, reconocida también por las Naciones Unidas, y siendo la más reciente, sin embargo ya llegó a ser la segunda más esparcida geográficamente después del cristianismo, se encuentran sus adherentes, provienen de más de 2.100 grupos étnicos, en 116 localidades de 232 países y territorios, .y su literatura está traducida a más de 800 idiomas.

Fue fundada por Bahá'u'lláh, profeta persa quien nació en Irán en 1817 y murió en Akká, Tierra Santa (hoy Israel) en 1892.

Bahá’u’lláh (título que en árabe significa la Gloria de Dios), declaró el comienzo de un nuevo ciclo religioso que impulsaría e inauguraría la edad de la madurez del género humano y la unidad orgánica de todas las naciones. Soportó grandes crueldades y fue

exiliado, estuvo prisionero por cuarenta años hasta el final de sus días. El escritor ruso León Tolstoi escribió lo siguiente:

"Pasamos nuestras vidas tratando de desentrañar el misterio del universo, pero había o un prisionero turco, Bahá’u’lláh en Akka, Palestina, quien tenía la llave."

Esta llave, que la Fe Bahá'í ofrece, libre de compulsión y sin proselitismo, a todo buscador, a toda la humanidad confundida, está en los principios, las enseñanzas y el orden administrativo que reveló Bahá’u’lláh.

"La Fe Bahá' í mantiene la unidad de Dios, reconoce la unidad de Sus Profetas e inculca el principio de la unicidad e integridad de toda la raza humana Proclama la necesidad e inevitabilidad de la unificación del género humano "afirma que esta se aproxima gradualmente" y asevera que nada salvo el espíritu transmutador de Dios, que actúa en este día por Su Portavoz escogido, puede llegar a lograrla. Además impone a sus seguidores el deber primordial de una libre búsqueda de la verdad, condena toda clase

de prejuicio y superstición, declara que el propósito de la religión es la promoción de la amistad y concordia, proclama su armonía esencial con la ciencia, y reconoce que ella es el agente preponderante para la pacificación y el progreso ordenado de la sociedad humana. Sostiene en forma inequívoca el principio de iguales derechos, oportunidades y privilegios para hombres y mujeres, insiste en la educación obligatoria, elimina extremos de pobreza y riqueza, "'suprime la institución del sacerdocio, enfatiza la necesidad de obediencia estricta al gobierno del propio país, exalta al grado de adoración cualquier trabajo ejecutado en espíritu de servicio, aboga por la creación o selección de un idioma internacional auxiliar y delinea las trazas de aquellas instituciones que deben establecer y perpetuar la paz general de la humanidad” (Shoghi Effendi)

El proósito de la Fé Bahá' i, por el que ya millones de bahá’is y no bahá’is están laborando en medio de la desintegraci6n del viejo orden mundial, es: "Una comunidad mundial en la cual las barreras econ6micas han sido abolidas permanentemente y se ha reconocido la interdependencia del trabajo y el capital en forma definitiva; en la cual el clamor de la contienda y fanatismo religioso han cesado para siempre; en la cual la llama de la enemistad racial ha quedado por fin extinguida; en la cual un código único de ley internacional - producto del estudio y consideración - de los representantes federados del mundo- tendrá en su apoyo la intervenci6n instantánea y coercitiva de las fuerzas combinadas de los miembros federados; y finalmente una comunidad mundial en la cual la furia del nacionalismo caprichoso y militante se ha transmutado en una conciencia permanente de ciudadanía mundial tal realmente es la apariencia del Orden anticipado por Bahá’u’lláh en su . mayor amplitud un orden que llegará a ser considerado como el mejor fruto de una ápoca que está llegando lentamente a su madurez." (Shoghi Effendi)

domingo, 18 de diciembre de 2011

LA FELICIDAD ES COMO UN OCÉANO

La felicidad es como un océano profundo que yace en tu corazón, a veces las olas te acercan a las orillas de la dicha, a veces te alejan de las soleadas costas a lo más profundo de su seno. Esto es innato a la esencia de su ser. Lo importante es zarpar y permanecer eternamente en ese mar.

Según muchos filósofos, pensadores y humanistas el progreso y la integridad del ser humano consiste en la búsqueda del equilibrio y en que cada uno emprenda un viaje hacia su interior al encuentro de ese estado.

El mundo ha experimentado los latigazos de los extremos y aún sigue sufriendo las consecuencias de las exageraciones. Prueba reciente de esto, la concreción de calentamiento global. Es un hecho. Como péndulo nos lanzamos con toda fuerza hacia un extremo, hasta nuestros límites, arraigándonos a salirnos de órbita. La guerras, las hambrunas, los cambios climáticos son prueba viviente de eso

Nos estamos desgarrando. Estamos al borde de la esquizofrenia colectiva. Sin embargo, esta situación bien podría ser parte de un proceso de aprendizaje de la humanidad. Después de una tempestad siempre viene la calma. Lo importante es estar preparado estratégicamente para recibir tanto la adversidad como la posterior calma con austeridad y ecuanimidad.

Aquel que está en búsqueda de su equilibrio sabe como actuar frente a estas situaciones ajenas a su voluntad. Permanece inalterable como el timón.

Como organizaciones al servicio de la comunidad tenemos el desafío de generar estos espacios de aprendizaje en búsqueda del equilibrio de nuestras comunidades.

Tenemos en nuestras manos las tecnologías adecuadas. Solo falta la voluntad y una mayor capacidad social para implementar la estrategia final y poner en marcha ese proceso tan complejo, desafiante y hermoso.

El equilibrio de la comunidad es la clave de esa felicidad.

Las organizaciones al servicio del ser humano pueden, con un esfuerzo constante, aumentar la interacción entre todos los actores de la comunidad y alcanzar un nuevo estado de equilibrio dinámico para el cuerpo de la humanidad.

Entonces es ahí donde estaremos inalterables frente a los extremos de la dicha y de las pruebas. Porque invariablemente estaremos sumergidos en ese océano de felicidad humana.

domingo, 2 de enero de 2011

21-Preparación para Vivir en Paz, La Contribución de la Mujer

La consideración de los componentes que deben incluirse en el proceso de preparación para vivir en paz se ocupa más frecuentemente de la estructura de la sociedad que se requiere reordenar o recrear que de las faltas perturbadoras de la conducta individual que hacen imposibles — o al menos improbables — los actos de cooperación en que se debe basar una sociedad mundial estable que disfrute de la seguridad y la paz internacional.
En consecuencia, la Comunidad Internacional Bahá’i desea referirse a algunos de los elementos de la personalidad humana que se han de enfrentar a fin de establecer una interacción armoniosa entre el individuo y la sociedad.
La educación desde la infancia es una comprensión básica de la relación entre los pueblos y las culturas, que insiste en la búsqueda del denominador común de todas las personas, es en nuestra opinión el requisito previo básico. Creemos que despojar al ser humano de sus identidades accidentales de raza, nacionalidad, religión, clase o sexo y hallar en cada persona las necesidades y las potencialidades intelectuales, emocionales y físicos básicos es un proceso necesario que lleva a la erradicación de todos los prejuicios que impiden que los seres humanos trabajen juntos para construir una paz mundial.
Porque es convicción de la Comunidad Internacional Bahá’i, como se expresa en los Escritos Bahá’ís, que: «la gloria del hombre se basa en sus conocimientos, su recta conducta, su carácter encomendable, su sabiduría, y no en su nacionalidad o su rango».
Y, además, que: «quienes estén dotados de sinceridad y fidelidad deben asociarse con todos los pueblos y personas afines de la tierra con alegría y esplendor en la medida en que relacionarse con personas ha promovido y seguirá promoviendo la unidad y la armonía, que a su vez son conducentes al mantenimiento del orden en el mundo y a la regeneración las naciones.»

En el proceso educacional anteriormente mencionado es importante considerar la contribución que la mujer puede hacer al fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional y a lograr una sociedad mundial en que se encarnen las características y las aspiraciones más nobles de la raza humana, una sociedad que a su vez nutra el despliegue de toda la gama de talentos individuales.
En nuestra opinión, sólo con la plena participación de la mujer en los asuntos del planeta se podrá lograr la paz mundial. Y la clave para esta participación esencial de la mujer en el establecimiento del orden mundial será la educación que se imparta a todos los seres humanos, independientemente de su sexo, raza, nacionalidad, clase o religión. La necesidad de tal acción se expresa claramente en el siguiente pasaje de las escrituras Bahá’ís:
«Cuando toda la humanidad reciba la misma oportunidad de educación y se haga realidad la igualdad del hombre y la mujer, se habrán destruido totalmente las bases de la guerra…La igualdad del hombre y la mujer es conducente a la abolición de la guerra, par cuanto la mujer nunca estará dispuesta a aprobarla.»

El principio de la igualdad de derechos, privilegios y oportunidades de ambos sexos es uno de los principios fundamentales de la Fe Bahá’i. Este principio esencial para la unidad de la humanidad y el establecimiento de la paz universal ha sido promovido activamente por los Bahá’i durante más de cien años. A medida que las mujeres han participado más intensamente en la solución de los muchos problemas mundiales que enfrentamos hoy en día, es alentador señalar, como lo mencionó la Comunidad Internacional Bahá’i en una declaración presentada al 30° período de sesiones de la Comisión de la Condición de la Mujer (E/CN.6/1984/NGO.1) con respecto a la relación de la mujer con la paz, que:
«las tendencias no agresivas de la mujer, que por su naturaleza procure utilizar medios cooperativas en la solución de esos problemas, están comenzando a recibir el reconocimiento de las sociedades que intentan resolver conflictos por medios pacíficos».

En nuestra etapa de la civilización humana se considera que la cooperación es un elemento fundamental que logra una unidad compleja pero interesante mediante la diversidad, que recoge la riqueza de los antecedentes y culturas humanas para integrarlos en un patrón planetario de derecho internacional y orden mundial y el surgimiento eventual de una civilización mundial. En el primer trimestre de este siglo ‘Abdú’l-Bahá, hijo de Bahá’u’lláh, el Fundador de la Fe Bahá’i, ya había dada testimonio claro de este patrón al observar:

«El mundo en el pasado ha sido dominado por la fuerza y el hombre ha dominado a la mujer en razón de sus cualidades más enérgicas y agresivas tanto de cuerpo como de mente. Pero la balanza ya comienza a cambiar, la fuerza pierde su peso y la viveza mental, la intuición y las cualidades espirituales de amor y servicio, en las que es fuerte la mujer, comienzan a predominar. De ahí que la nueva edad será menos masculina y más impregnada por los ideales femeninos o, para hablar de una manera más precisa, será una edad en que los elementos masculinos y femeninos de la civilización se equilibrarán de manera más apropiada».

Sin embargo, parecería bastante claro que no será posible que la civilización presente y futura se beneficie de este equilibrio entre lo masculino y lo femenino si no se hace un esfuerzo extraordinario para brindar educación a la mujer en todo el planeta — incluso para favorecer la educación de la mujer desde la infancia más temprana — de manera que se pueda desarrollar plenamente el potencial de esta mitad de la raza humana y hacerlo realidad en la solución de los problemas mundiales y en el establecimiento de la paz mundial. En nuestra opinión, este podría ser uno de los impulsos del Año Internacional de la Paz, explorar completamente los métodos que alcancen este equilibrio justo de educación para los niños y las niñas de la familia, de la comunidad y de la nación, así como las medidas recomendadas. No se trata sólo de la participación de la mujer como madre y tutor en el desarrollo de las cualidades apropiadas de los niños a fin de que lleguen a ser agentes de la paz, sino de la influencia de la mujer en los asuntos mundiales mediante su participación en toda esfera de actividad en un pie de plena igualdad con el hombre, que es también un elemento esencial para superar la guerra de una vez par todas.

Además, la mujer puede ayudar a revertir una filosofía predominante de la vida que presume que los seres humanos son cautivos del mundo natural y que la conducta humana debe parecerse en consecuencia a la de los animales; ya que la lucha consiguiente por la riqueza material es muy conocida por la mujer, que desde hace mucho tiempo ha sido víctima de un sistema que valora la productividad material como señal del éxito, pero que no lleva a la seguridad, la felicidad ni el bienestar de nadie.
La Comunidad Internacional Bahá’i opina que la lucha de un grupo, clase o raza por el control o la ventaja sobre otros a fin de obtener un beneficio económico sirve sólo para aumentar la división, profundizar los prejuicios y fomentar el aspecto competitivo de la naturaleza humana. En lugar de ello, una filosofía basada en la nobleza del ser humano y en el desarrollo de su naturaleza espiritual superior puede dar una nueva visión y educación esenciales a los pueblos y gobiernos de nuestro tiempo.
Si la mujer — y el hombre — pudieran propiciar una visión tal de la vida por todos los medios disponibles, pronto resultaría posible una rápida transformación de la sociedad. Esa acción, como expresamos en nuestra declaración formulada ante la Comisión de la Condición de la Mujer, mencionada anteriormente:

«aseguraría el desarrollo de los valores morales y espirituales, que son tan esenciales si la educación ha de promover la paz; ayudaría a lograr la igualdad de los sexos, cimentando la sociedad que debe existir entre el hombre y la mujer; reduciría la rivalidad y la lucha por el poder entre grupos hostiles que procuren ejercer el dominio unos sobre otros; y, finalmente, haría posible la creación de un sistema eficaz de seguridad colectiva para mantener la paz entre los estados, por tanto, en un mundo unido ninguna nación agresora podría destruir a otra, ya que todos los demás países actuarían al unísono, por conducta de un organismo internacional, para prevenir esa agresión».
Hay gran necesidad en nuestro mundo actual de incluir en la educación criterios cooperativas que impliquen el respeto por la realización potencial de las cualidades supremas de todo ser humano. Hemos llegado a la conclusión de que la actitud de cooperación y el respeto por los demás en la familia estimula la aceptación de los derechos de todos: el respeto por los niños y la mujer se realza en familias cuyos valores morales y espirituales fundamentan la preocupación por el bienestar material. Además, cuando esas actitudes se extienden desde la familia a la nación y al mundo, contienen una gran promesa de reducir y, en definitiva, eliminar los prejuicios divisionistas que han inhibido gravemente el crecimiento y el desarrollo.

Aunque la Comunidad Internacional Bahá’i apoya programas especiales para el desarrollo de la mujer, la experiencia de las comunidades Bahá’ís ha revelado que, si esos programas no educan también al hombre en la igualdad de los sexos, haciendo que acepten este justo principio, fracasarán, ya que la condición saludable de la familia, como unidad básica de la sociedad, requiere la contribución compartida tanto del hombre como de la mujer. Cuando la estructura y la influencia de la familia son débiles, los problemas se multiplican, especialmente para los niños — los adultos del mundo del mañana.

Si el Año Internacional de la Paz puede alentar programas que subrayen una conciencia en crecimiento de la interdependencia y la unicidad orgánica de la humanidad, estimularán condiciones en que la paz sea posible. Porque nos parece que necesitamos con urgencia cada vez más personas que aprendan el respeto por los derechos de los demás, asuman la responsabilidad de desarrollar un buen carácter y estén dispuestas a dedicarse, en el espíritu de servicio, a los intereses de toda la humanidad.

By Baha'i International Community

Original written in English.

viernes, 10 de diciembre de 2010

20. EL DESEO DE CRECER

Si la gente no está motivada por el deseo de crecer y por actitudes espirituales, no podrá hacer frente a los desafios de la vida sin recurrir a métodos destructivos para protegerse del dolor. Entre ellos están la depresión, la frustración, el abuso de sustancias nocivas, la violencia, con los que se pierden todas las cualidades y sentimientos humanos. Lo que queda es una persona con una máscara, que funciona como una computadora.
Por otra parte, si las personas están animadas por el amor a la vida, a la gente y a Dios, evolucionarán y seguirán siendo creativas en muchos campos, a pesar de que el dolor y la tristeza entren en sus vidas. Obtendrán los frutos de nuevas cualidades espirituales y capacidades hasta ahora desconocidas, incluso en situaciones desastrosas.

El sistema es tan vulnerable, que en cualquier momento puede paralizarse y solo se busca "quien tiene la culpa, "ante quien protestar" porque no hemos aprendido a asumir las consecuencias de nuestros actos.
Todas las calamidades, desastres ecologicos, inundaciones y demas son producto de nuestra propia ceguera y la irrespnsabilidad que tenemos para con el planeta. La destrucción de la flora, el mal uso de las tierras, la ambición de dinero a costa del deterioro ecológico. cuando se ven y se viven las consecuencias, buscamos culpables y hasta pensamos que Dios nos está castigando. Será que todo se arregla con una generosa donación mostrando la solidaridad, tranquilizando nuestra conciencia, sabiendo que en la mayoría de los casos la ayuda no llega a los que lo necesitan, sino a los más vivos que aprovechan la oportunidad? Después todo sigue igual, no se toma ninguna acción de prevención y al año siguiente -lo mismo-


lunes, 11 de octubre de 2010

17. ¿EQUIDAD SIGNIFICA IGUALDAD?

“El mundo de la humanidad tiene dos alas: una es la mujer y la otra el hombre. El ave no podrá volar hasta que ambas alas estén igualmente desarrolladas. El vuelo no será posible si una ala es débil”. ‘Abdu’l-Bahá
La equidad de género no sólo beneficia a la mujer, también beneficia al hombre y a la sociedad.
Sea por naturaleza o como consecuencia de los roles que han desempeñado en la sociedad durante siglos, los hombres han llegado a desarrollar con mayor fuerza ciertas cualidades y las mujeres, otras. Los hombres tienden a ser objetivos, lógicos y fuertes. Las mujeres tienden a prestar más atención a los sentimientos y las relaciones, y a caracterizarse por el amor, el servicio y la sensibilidad a los sufrimientos de los necesitados.
Todas estas cualidades, tanto las del hombre como las de la mujer, son positivas. De hecho, cada ser humano debe desarrollar todas ellas. También la sociedad se beneficia de una práctica equilibrada de todas estas cualidades.
Sin embargo, cuando se considera a la mujer como inferior, se desanima a los hombres de desarrollar las cualidades 'femeninas' y se burla de aquéllos que lo hacen. A la vez las cualidades que tienden a distinguir a la mujer tienen poca influencia en la sociedad; primero, por la poca participación de la mujer, y segundo, porque las mujeres que sí participan, sienten que tienen que 'actuar como hombres' para ser respetadas o tener influencia o éxito.
En cambio, cuando los hombres llegan a aceptar que la forma de ser de la mujer tiene igual validez como la forma de ser propia, descubren la posibilidad de desarrollar nuevas cualidades en sí mismos. Y cuando se da a la mujer la oportunidad de participar y ella se valora a sí misma lo suficiente para no caer en la imitación de los hombres, puede contribuir con sus cualidades para resolver algunos de los grandes problemas sociales.
“El mundo del pasado ha sido gobernado por la fuerza, y el hombre ha dominado a la mujer debido a sus cualidades más potentes y agresivas, tanto físicas como mentales. Pero el equilibrio está variando, la fuerza está perdiendo su dominio, y la viveza mental, la intuición y las cualidades espirituales de amor y servicio, en las que la mujer es fuerte, están ganando en poder. En adelante, tendremos una época menos masculina y más influida por ideales femeninos; o, para explicarnos más exactamente, será una época en la que los elementos masculinos y femeninos de la civilización estarán más equilibrados.” ‘Abdu’l-Bahá
© Juanita de Hernández. Derechos Reservados

domingo, 12 de septiembre de 2010

16. APORTAR A UNA NUEVA CIVILIZACIÓN

El tiempo en que vivimos está caracterizado por dos poderosos procesos: un proceso de desintegración y otro de integración.
El proceso de desintegración es demasiado obvio. Ejemplos de ello llenan los noticieros y las conversaciones a nuestro alrededor: delincuencia, violencia, corrupción, desintegración familiar, abuso del alcohol y las drogas, destrucción del medio ambiente, y mucho más.
Sin embargo, a pesar de tantas noticias negativas, hay muchas señales que muestran que estamos moviendo hacia un mundo más unido y justo. Los avances en la comunicación han hecho que todo el mundo sea nuestra vecindad. En las últimas décadas en numerosos países sistemas democráticos de gobierno han reemplazado a sistemas totalitarios. Cada año surge mayor número de organizaciones de la sociedad civil que abogan a favor de los derechos humanos, la equidad de género, el medio ambiente, la eliminación del hambre y muchas otras causas nobles. Números crecientes de personas están buscando cómo vivir con mayor espiritualidad.
Hace unos 150 años, Bahá’u’lláh, el Profeta-Fundador de la Fe Bahá’í declaró: “Pronto el orden actual será enrollado y uno nuevo desplegado en su lugar.”
Esto es lo que estamos atestiguando a nuestro alrededor.
La solución a los problemas del mundo no se halla en luchar contra cada uno de los males que surge, sino en establecer un nuevo orden mundial, fundamentado en el desarrollo espiritual de cada persona y en estructuras y sistemas sociales que fomentan la justicia, la unidad y la paz.
La Comunidad Mundial Bahá’í, que se encuentra en todos los países y territorios del mundo, tiene una visión amplia y clara de las características de esta nueva civilización y de lo que cada persona puede hacer para aportar a su establecimiento.
A la vez que laboren a nivel de base, dando clases de educación moral a los niños, canalizando sanamente la energía e idealismo de los adolescentes y capacitando a jóvenes y adultos para realizar actos de servicio que aportan a la construcción de una nueva civilización, los bahá’ís participen en foros y conferencias nacionales e internacionales, influyendo en la visión y ampliando el discurso de otras organizaciones que están trabajando para un mundo mejor
Sea que te sientes desanimado ante tanto problemas en el mundo con dudas de lo que podrás hacer al respecto, o que estás bien involucrado en alguna organización que aporte para mejorar un problema en particular, conocer más de las enseñanzas bahá’ís puede darte aliento y encaminar tus esfuerzos para que sean aun más eficaces.
© Juanita de Hernández. Derechos Reservados
"Juanita de Hernández escribe libros, fascículos y artículos relacionados con educación, desarrollo y vida familiar que son claros, prácticos y fáciles de entender.